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La Salsa y otros bailes latinos como el Merengue, la Bachata y el Chachachá, son cada vez más populares en todo el mundo. Los estilos para elegir son entre otros el LA (Los Ángeles), y el cubano (Son y Casino), los de más aceptación internacional, por ser un excelente ejercicio físico y debido a los beneficios que aporta al estado de ánimo la salud. Nuestros cursos se concentran principalmente en la Salsa, pero también ofrecemos cursos de Son, Rumba, Merengue, Chachachá, Bachata y el Swing .

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RITMOS LATINOS

Breve reseña sobre el origen y el desarrollo de la música y las danzas tropicales.

 

El tema Ritmos Latinos es difícil de abarcar por la vastísima variedad de los mismos. En ésta reseña se hace mención de aquellos ritmos que por la aceptación del público, han podido clasificarse como internacionales y han generado un estilo de baile.

Desde el tiempo de la colonia, tanto la música como la danza de la América india han tenido la influencia de Europa y África, hasta llegar a la segunda mitad del siglo XVIII, cuando ya nacen ritmos y bailes con características latinoamericanas.

 

La música y el baile son tan antiguos como la humanidad misma. Es al final de la edad media y comienzos del renacimiento que en Europa se escribe música y se desarrolla el Baile de Salón; es este baile agradable y ajustado a las normas morales de la época, donde el único contacto entre el hombre y la mujer es la mano. Existe una extensa variedad de Bailes de Salón, entre otros el Minuet, la Mazurca, la Cuadrilla, y la Contradanza, etc. Siendo ésta última la más difundida y popular. Es importante tratar de explicar como se baila, para así entender su influencia en el primer baile Tropical registrado en la historia caribeña.

 

La Contradanza se conforma por parejas donde, haciendo filas, unos frente a otros, se comienza con un paseo por el salón. Éste paseo cesa cuando el director de baile así lo ordena dando un golpe de bastón contra el suelo. Así comienza el baile, con pasos, figuras, giros, etc. previamente establecidos que van intercambiándose con paseos, de acuerdo a las señales que va dando el director hasta el final. La Contradanza que en 1800 se hizo popular en el Caribe, tiene su origen en Inglaterra (Country Dance); matiz sajón que luego evolucionaría a ritmos caribeños al pasar a Francia, luego a América hasta llegar a Haití, para después en 1791-92 pasar a Cuba, ya haitianizada, donde con el tiempo abrevió su nombre a Danza, posteriormente como Danza Habanera y Habanera al final. Ésta última una forma musical de importancia en el desarrollo de la música cubana y sudamericana.

 

En 1800 es el cubano el más hipano y africano de la cuenca del Caribe. Se desarrolla esa información musical dual que además de la Contradanza haitiana y cubanizada, da espacio  para el crecimiento de colectividades musicales e interpretativas, de cantos, coros y bailes de raíces africanas, vaticinadoras, ambas demonidanadas corrientes del primer ritmo depurado que con estilo único de baile se hace (junio 1877), en la ciudad de Matanzas, bautizado como Danzón.

 

El origen del Danzón (un aumentativo de Danza), se confirma el 1º de enero de 1879 cuando el matancero Miguel Failde interpreta Las Alturas de Simpson, en honor a su amigo Luis Simpson, cuyo baile comienza al igual que la Contradanza con un paseo, seguido del baile entrelazado, para después pasear de nuevo y así sucesivamente hasta completar 6 a 8 minutos por pieza, recordándonos la estructura coreográfica de los bailes europeos descritos.

 

Al surgir la invención del Fonógrafo y el disco, se reduce una pieza musical a introducción, con paseo corto y el resto de baile. Todo ello en poco más de tres minutos.

La cadencia del Danzón es tal que hace de esta forma musical una especialidad; los mejicanos son grandes seguidores, con algunas variaciones en su baile y quizás sonoridad.

Grandes danzoneros fueron entre otros: el maestro Failde, Antonio Arcaño, Acerina, Antonio María Romeu y Mariano Mercerón, quienes con estilos particulares hicieron su música, dejando sentadas bases de haber sido intérpretes, compositores y arreglistas de la primera creación tropical que perdura y se baila con gran pasión.

 

Para 1909 llegan a la Habana migraciones del oriente de Cuba. Es en ese periodo donde empiezan a surgir los primeros elementos del Son. Ësto sirve de inspiración al maestro José Urfé, que para 1910 hace su Danzón El bombín de Barreto, el cual en su última parte es ya un Son. Este formato musical es adoptado por los demás danzoneros a través de tríos, cuartetos, hasta que surge en 1919 el Sexteto Habanero, primer sonero en la historia asentándose en 1922 con Miguel Matamoros y su Son Mamá, más conocido en todo el mundo como Son de la Loma. En 1924 nace la Sonora Matancera en formato también de sexteto, siendo sus fundadores Valentín Cané (tresista y director), y José Manuel Vera (guitarra y segunda voz), ambos de Matanzas.

 

Propósito difícil es explicar como bailar el Son; en un inicio era entrelazado, de parejas, parecido al Danzón pero con menos rigidez. Posteriormente lo bailaban agarrados por las manos, después se soltaban en ocaciones; en la actualidad se baila libremente. Entre los represantes mas notorios de ésta forma musical encontramos a: Bienvenido León, Barbarito Diez, Daniel Santos, Miguelito Cuní, Vicentico Valdés. El título de sonero mayor lo tienen principalmente tres destacados músicos: Beny Moré (Maximiliano Bartolomé Moré), Ismael Rivera y Oscar de León. Entre las damas hay cuatro inolvidables, Rita Montaner, Paulina Álvarez, Elena Burque, y Celia Cruz.

 

El Son se clasifica fundamentalmente en dos tipos: el Son Montuno, acompasado, rural en su temática; y la Guaracha, más urbano, rápido y con más picardía y ?pimienta? que el primero. Hay cuatro variantes importantes: La Guajira, Canción cubana, Clave criolla y el Bolero. Todos de bailar suave con ingredientes románticos.

 

De estructura africana y nacimientos perdidos en el enjambre musical de Cuba son La Rumba, el Guaguancó, y el Afro. El segundo es parte de la primera, pues La Rumba, una fiesta de energía y vestimenta particular, es la respuesta de tres toques ordenados: Yambú, Guaguancó y Columbia. Liderezas de éstas especialidades lo fueron Maria Antonieta Pons, Amalia Aguilar, Rosa carmina, Ninón Sevilla, Blanquita Amaro, inmortalizadas por el cine mejicano junto con Yadira Jiménez, todas ellas además de rumberas fueron grandes exponentes del Afro, baile de espéctaculos más que de salón.

 

Alegre y bullanguera es la Conga, internacionalizada junto con la Rumba por Xavier Cugat, que la introduce en Estados Unidos y el resto del mundo. El origen se encuentra en África. El cubano Ernesto Lecuona, compositor de Para Vigo me voy, es quizás el creador de la Conga moderna. Como baile ha dejado herencia. No hay mejor manera de cerrar un buen baile que con una divertida Conga.

 

Hace unos cien años nace el Bolero, en Santiago de Cuba, y es tomado del Bolero español.  Como destacados ejemplos en este género tenemos: de Cuba Sindo Garay, Ernesto Lecuona, Oswaldo Farrés, Julio Gutiérrez; mejicanos de la talla de Agustín Lara, María Griver; Guty Cárdenas hasta Armando Manzanero; portoriqueños como Rafael Hernández y Pedro Flores; de Venezuela Chelieque Sarabia; y de Nicaragua Gastón Pérez (Orejeburro).

El primer Bolero se compuso en 1886: Tristeza, de Pepe Sánchez. Laureano Fuentes en su libro Las Artes en Santiago de Cuba editado en 1893 dice: Pepe Sánchez, como aquí popularmente se le trata, tiene una admisible disposición musical...... existen también infinidad de cantadores llamados boleristas que con letrillas disparatadas forman cantinelas muy bonitas.... Con ésta transcripción queda bien asentada la partida de nacimiento del Bolero, así como su progenitor, José Pepe Sánchez. ¿De cómo se baila?: pasos suaves, cortos, con tremor según sea la intensidad pasional hacia la pareja.

 

Dámaso Pérez Prado nace en Matanzas, Cuba en 1921. Es en su ciudad donde se hace  un formidable pianista. Emigra a la Habana con sus composiciones y arreglos, y se incorpora a la quizás más famosa orquesta de los años cuarenta conocida como Casino de la Playa.

Entre los músicos se había generalizado la palabra Mambo para identificar cuando se requería más movimiento en el Nuevo Danzón, introducido por Arcaño y sus Maravillas. Tal era el ambiente en el que Dámaso inventara su Mambo, al desarrollar un nuevo género con influencia del Jazz, particularmente el Swing, eliminando cuerdas, sumando metales, entre ellos tres saxofones (o hasta cinco), e igual número de tumbadoras. El resultado fué tan impactante que Dámaso fué tildado de muy vanguardista, al grabar con la orquesta Casino de la Playa los temas Que rico el Mambo y Mambo # 5 en los estudios de CMQ-Radio. Dicho dictamen no lo desanimó y viajó a Méjico D.F., con el fin de hacerlas escuchar por la RCA mejicana, quienes al captar el millonario negocio que se les servía en bandeja de plata, lo respaldaron haciendo válido aquel refrán que dice nadie es profeta en su tierra. Ésto causó el falso mito de que el Mambo es mejicano, y hay que ser justos, el Mambo es cubano, creado por un cubano, desarrollado y divulgado en Méjico por el mismo cubano, convirtiéndose en su más alto intérprete, creador y arreglista.

 

El Mambo asombró al mundo en 1948 cuando se escuchó aquella sonoridad nunca antes oída. También escandalizó a muchos llegando a prohibir su baile, por ejemplo en España. Sus movimientos pélvicos y ondulados, eran demasiado fuertes para la época, que con desdén había aceptado ya los movimientos laterales y cadenciosos del Son. El mote de El Rey del Mambo, se lo concedió por unanimidad la Unión Sindical de músicos de Cuba, como presente por su genialidad y difusión de la cubanidad a través de su creación. Su famoso uaaaaaagh se convirtió en sello de identidad cuando otros interpretaban su música. Pérez Prado fué siempre un innovador, desarrolló técnicas de grabación antes que la tecnología de la cuadrofonía y estéreo vinieran. Es quizás por eso que sus éxitos  de los años cuarenta y cincuenta sean prensados hoy día sin modificación alguna. 

 

Llegamos a la década del cincuenta. La misma de Elvis Presley, Little Richard, Bill Halley, y también de Enrique Jorrín con su Chachachá, quién lo hace público al registrar La engañadora, en septiembre de 1953. Para 1954 el Chachachá se asomaba al mundo con las orquestas (tipo Charanga, con flautas, violines y percución), Aragón, América, Fajardo y sus estrellas, etc. El propio Jorrín al hablar de su creación, explicaba que al interpretar sus Danzones, Danzonetes (modalidad del Danzón), de los cuales hizo un centenar, y llegar a la última parte, llamada Mambo, ésta lo fué llevando al Un-Dos-Tres-Un-Dos, que es igual a Cha-cha-chá-un-dos, como correctamente es el ritmo.

El nombre Chachachá es también de su invención, y viene de su interpretación onomatopoyética del sonido que producían los zapatos contra el piso, al marcar el Un-Dos-Tres, en la ejecución del baile. Su cenit llegó al grabar El Bodeguero el famoso Nat King Cole, genial interpretación aún sonada por las radios de todo el mundo.

Para bailar el Chachachá se necesita mucho espacio por lo floreado y largo de sus pasos. También acepta ser bailado en parejas, agarrados. Éste estilo abrió puertas a los bailadores europeos y del país del tío Sam. Es el Chachachá el último gran ritmo con epicentro en en Cuba, pues su hija La Pachanga (es el mismo Chachachá, pero más rápido y con el elementos del Son), nieta del Danzón, y creación de Eduardo Davidson, sale con él en 1959 hacia Nueva York, donde comienza su desarrollo. Desgraciadamente para Davidson, el mundo estaba en ese momento, más pendiente de procesos político-sociales de su isla que de su música.

 

Por razones no muy claras, los acontecimientos sucedidos en Cuba a partir de 1959 (año en que triumfó la revolución cubana), dejaron una mengua considerable en la producción del género tratado. Exceptuendo la Nueva Trova, con sus representantes Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, compositores de verdaderas joyas musicales elitescas. Ésta mengua causó un espacio de respiro, aprovechado por otros países caribeños que ante la avalancha cubana habían permanecido semi en silencio. Éstos países (entre otros Colombia y República Dominicana), han internacionalizado sus ritmos y bailes con éxitos rotundos. Válidos de mencionar son otros ritmos antillanos, no considerados completamente tropicales, no por su posición geográfica sino por sus pentagramas musicales que son de origen sajón-africano, osea más con el Jazz, que con lo caribeño. Ejemplo el Calypso de Harry Belafonte y el Reggae de Bob Marley.

 

Es Colombia un país de una vasta musicalidad. Sus ritmos y bailes son numerosos. Es aquí donde la mezcla de las razas india aborigen, negra africana y blanca europea es un hecho consumado, produciendo una tri-etnia no solo de sangre, sino musical, al aportar el nativo su melancolía, flautas de carrizo, elementos percusivos, reforzados por el negro con el canto esclavo nostálgico de sus tierras lejanas, cadencias características acopladas al sentido rítmico, e instrumentos de viva percución, aunados al español de alegría contagiosa y musicalidad probada, más el aporte de sus instrumentos musicales, entre ellos la guitarra.

 

Tal amalgama produciría un caudal de ritmos de sonar diferentes a aquellos nacidos en la región insular del Caribe, entre ellos el Bambuco, flor del folklore colombiano. Algunos musicólogos opinan que éste género fué influenciado por la Habanera, la cubana, de la que se dice que por su estructura similar y sonoridad familiar a la Milonga argentina, es la abuela del Tango. La influencia de la Habanera está presente en los tres géneros colombianos internacionalizados: Cumbia, Porro y Vallenato.

 

La Cumbia, también llamada Cumbiamba en Colombia, tiene su origen en el vocablo africano Kumbe (que significa hacer ruido). Este carácter musical hace su aparición continental en el 1956 con la bellísima Cumbia Sampuesa, marcando vías de prorrogación de esa Cumbia o tumbadora, más la concurrencia de una charrasca, sonaja y flauta, ésta última reemplazada por el acordeón o clarinete en las versiones modernas.

 

Se baila en pareja que nunca se tocan o en comparsa de parejas. Todo comienza cuando el bailador saca a su dama entregándole velas encendidas, que ella retiene en sus manos siempre, mientras en forma elegante y cadenciosa circunvala a su compañero de baile. Cuando es comparsa, van formando un círculo con epicentro imaginario. Un gran intérprete de ésta modalidad ha sido Pacho Galán, que no contento con ello moldeó un nuevo ritmo llamado Merecumbé al fusionar el Merengue y la Cumbia tanto en su nombre como en su ritmo. Ejemplo de este género Hay cosita linda...mamá.

 

El alegre Porro es hijo de la Cumbia, aparece en Cartagena de Indias, al sumarse matices rítmicos innovadores a la monotonía de la Cumbia. Tal es el resultado que el descendiente sale antes de la progenitora al mundo, pues a finales de la década del 30, sobre todo en los 40, fuimos invadidos por una serie de éxitos que aún perduran. La múcura, El caimán, Amparito, Micafetal, Las pilanderas, Pachito el che. El mismo que grabó Pérez Prado a ritmo de Mambo con la conocida voz del bárbaro del ritmo, Beny Moré. Tony Camargo nos recuerda que el Porro existe, cuando con esa peculiar voz despide el año con la Vaca Vieja. Se baila en parejas abiertas o entrelazadas, recordándonos la Cumbia pero marcando el ritmo en forma viva a través de un cadencioso semi bamboleo.

 

El Vallenato, también colombiano, debe el origen de su nombre a un amplio Valle de Colombia llamado el Valle de Upar. A los natos de allí se les llama vallenatos. El canta-autor Carlos Vives nos ha presentado el Vallenato en forma progresista, innovadora y agradable con su Gota fría.

 

En los albores de este siglo entró para quedarse, el acordeón, reemplazando a la flauta indígena, haciendo que para la interpretación del Vallenato sea necesario: acordeón, caja de cueros, no precisamente cuadrada sino cónica, con remate en membrana redonda, guacharaca (güiro), maracas y sobre todo canto. Nunca el Vallenato es solo instrumental, precisa del canto costumbrista, humorístico, romántico y de fácil narrativa. Para entender bien lo descrito aquí basta con disfrutar del conocidísimo Ron de Vinola, que con una métrica ingenua nos adentra en los conceptos emitidos.

 

Algo que puede ser nuevo para algunos es que esta etnia musical tiene cuatro aires diferentes en ritmo-tiempo y baile, bautizados: Puya, Son, Paseo y Merengue. Bailándose la Puya a base de manejo de caderas, el Son con tumbao peculiar, el Paseo como si paseando, moviéndose discretamente y el Merengue fusionado en el Merecumbé con uso caderal rápido. Vale la aclaratoria que el Merengue fusionado en el Merecumbé del que aquí se habla no es el dominicano. Intérpretes conocidos de este género son, entre otros: Los Embajadores del Vallenato, Los Hermanos Zuleta, y Alfredo Gutiérrez, y el famoso compositor y maestro Rafael Escalona, quien es un mito y de quien tantoo se habla en la tierra de Girardot.

 

La bautizada como La Española por el almirante Cristóbal Colón en su primer viaje, es una isla compartida por dos naciones de cultura diferente: Haití y República Dominicana. Estas naciones tienen factores comunes: la negritud y la música. Repúbllica Dominicana es la capital del Merengue, cuyo origen se remonta a la época colonial, desde el Paso doble, la Jota Aragonesa, la Contradanza francesa, la percusión africana y su cadencia rítmica. La suma de todo forma una juntura, un Merengue. Nace esta tonada en su forma más cristalina a base de guitarras, güiro, tambora de dos parches, con cantos rebosantes de clara filosofía y profunda sabiduría en sus temas sociales, costumbristas, políticos, acompañados de insistente picardía.

 

El Merengue siempre tiene melodía y percución definida, mensajes con sabor a moraleja, y por muchos años fué considerado propio de las clases populares, hasta 1934, en que el entonces candidato a la presidencia, Rafael Leonillas trujillo, conocedor del arraigo popular de esa música, lo usa en su campaña electoral para obtener votos. Incitando así al nacionalismo, y finalmente al asumir el poder, declarándolo en forma inmediata como ritmo y baile nacional.

Con la aparición del acordeón, el Merengue evoluciona al incluirlo, después sigue evolucionando con el saxofón tenor dándole matices a lo que es hoy día. El Merengue Pambichado es el mismo que el Merengue, pero más lento, ésto es el resultado de una de las ocupaciones estadounidenses /1916-1924), cuya soldadezca en su afán de bailarlo, lo pidieron más lento, bautizándolo con el nombre de una ciudad de la Florida: Palm Beach, convirtiéndose en el argot popular, en una traducción a nuestra fonética, osea, Pam-Bich, para luego con el tiempo convertirse en Pambichado.

 

El baile del Merengue en su forma pura, se compone de las siguientes secuencias:

Paseo: usado para sacar a la pareja, ir al centro del salón y cuadrarla

Merengue: que es el baile formal

Jaleo: donde se da rienda suelta al ritmo.

En el baile se nota la influencia de la Contradanza francesa en el paseo y división del baile en tres etapas; del Paso Doble y la Jota en el marcaje del paso lateral y posición de los brazos, y la influencia africana en el tumbao y cadencia de los mismos. En este género no hay influencia alguna indígena, éstos habían sido destruidos y reemplazados por el negro esclavo. Tradicionales Merengues han sido además de Compadre Pedro Juan, La cruz o Palo bonito (Ricardo Rico), el Negrito del Batey (M. Guzmán), en la voz de Alberto Beltrán y Juancito Trucupey (Luis Calaff), y conocido también en la voz de Oscar de León en un compás más salsoso.

 

Otra compañera relegada del Merengue fué la Bachata, pulida y sacada a la luz por Victor-Victor, para luego ser diseminada por el mundo por Juan Luis Guerra y su 4:40. Juan Luis Guerra es el tipo de músico-compositor-arreglista moderno, hombre educado, de buenas costumbres, graduado en música en una de las más afamadas universidades de USA. Es un ejemplo de constancia y determinación, pasó muchos años de merenguero por el bajo Caribe, de pueblo en pueblo, hasta el punto de perder muchos de sus compañeros iniciales en un terrible accidente automovilístico en una carretera venezolana. Su transformación fué paulatina hasta llenarse de fama al compás de la Bachata, que al decir del dominicano común es un Bolero dominicano, pero con las características narrativas del tradicional Merengue e influenciada por él, cuando menos en las versiones que conocemos.

 

Regresando al Son cubano citamos de Alejo Carpentier en su obra La música en Cuba donde textualmente dice así: el gran mérito del Son está en la libertad ofrecida por él a la espontánes expresión popular, propició la invención rítmica. Los valores se subdividieron y diversicaron dentro del compás.... Precisamente esa libertad fué aprovechada por la fusión de la colonia latina en Nueva York, cuando en 1960 emerge un nuevo tipo de hacer Son a base de intercambio musical, mezclas rítmicas de expresión popular, con diversificaciones de sonoridades caribeñas, todo ello comprendido dentro del compás del Son.

 

 

Por necesidades de descargue, estos músicos se reunían en las Latin-Sesions, Latin-Jams, formándose una nueva corriente que paralelamente va tomando la misma esencia, en Chicago, Los Angeles, continuando ese proceso hasta adquirir madurez propia, en 1966, con el elepé Llegó la Salsa.de Federico Betancourt y su combo.

 

Por primera vez, una hija o hermana del Son, emergía fuera de la isla cubana, más curioso aún, sin aporte o soporte individual de un gran nombre o conjunto interpretativo.

Ente los grandes responsables de este movimiento están Tito Rodríguez, Tito Puente, Larry Harlow, Papo Lucas, mongo Santamaría, Hermanos Palmieri, Pete Conde Rodríguez, Ray Barreto, los cubanos Bauzá y Machito, etc., con importante adición de la Bomba borinqueña, posteriormente los trombones de la dimensión Latina, voces como la de Oscar de león, Rubén Blades, Ismael Rivera, Héctor Lavoe, entre otros, afincándose la Salsa por un tiempo ya de casi 40 años.

 

Es Danilo Phidias Escalona, locutor venezolano, quien en 1965 comienza a utilizar el vocablo Salsa, en reuniones sociales al referirse a la nueva fusión llegada de USA, para después incluir el término en su programa La hora del sabor, la Salsa y el Bembé, y finalmente presentar a Richie Rey y Bobby Cruz en esa misma radio como intérpretes de la Salsa. Éstos regresaron a Nueva York con el gustado apelativo, y ya en 1966 aparece el elepé mencionado de Betancourt.

 

Jhonny Pacheco y Jerry Masucci producen en 1983, con la orquesta Inmensidad y las voces de Roberto Blades y Raúl Gallimore, el disco Alegría, sentador de cátedra de un nuevo movimiento salsero, al cantar las baladas, Lágrimas y Lo siento mi amor, en tiempo de salsa. Hacedor también de una división entre la salsa tradicional, brava o dura y la conocida como lenta, gallega, romántica o erótica, con Eddie Santiago, Frankie Ruiz en una primera etapa y Luis Enrique, Jerry Rivera y Rey Ruiz hoy día.

 

La armadura rítmica del Son y la Salsa es la misma, no hay dudas, también lo es la libertad señalada por Carpentier, la misma que se ha prestado para su abuso, pues en el millonario negocio del disco, donde no siempre importa la calidad, sino la venta. Hemos sido invadidos por mala Salsa, discordante, con letras carentes de mensaje o hermosura. Cantantes desafinados, metidos en el ritmo a base del uso electrónico. Es hora quizás de que aparezca otro Pérez Prado que resucite a un trío de violines a la manera de Jorrín, letras con sentido a lo Willy Colón o Rubén Blades, melodías tipo Sonora Matancera, orquesta donde cantó nuestra Celia Cruz (fallecida el pasado 2004), La Reina de la Salsa antes de emigrar a USA.

 

La Salsa se baila libremente, sin rigidez de estilos ni reglas a seguir, más que las de seguir el propio ritmo, disfrutar de las emociones que la música provoca y dejarse llevar. Actualmente se bailan fundamentalmente dos estilos: el estilo cubano, con dos variantes: el Son, y el Casino, y el estilo L.A.(los angeles), con más elementos del Jazz, Swing y Rock and Roll. Conocida es también la divertida Rueda de Casino cubana, donde varias parejas bailan juntas en formación de círculo, y van ejecutando pasos y movimientos al comando de un guía.

 

La Salsa ha sido definida por muchos como: ...un gran desfile de emociones, que nos mece, arrulla, envuelve, enrolla y embriaga hasta el fin de la noche...

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

*      Sachs, Curt: Historia de la Danza

*      Carpentier, Alejo: La música en Cuba

*      Giménez, Lulú: Caribe y América Latina

*      Blanco, Jesús: 80 años del Son y soneros del Caribe

*      Rosell Rosendo: Vida y milagros de la farándula de Cuba.

*      Pérez Perazzo, Alberto: Ritmo afrohispano antillano 1865-1965

*      Perdomo Escobar, José Ignacio: Historia de la música de Colombia

*      Restrepo Duque, Hernán: A mí cántame un Bambuco

*      Gutiérrez Hinojosa, Tomás Darío: Cultura Vallenata: origen, teoría y pruebas

*      Ocampo López, Javier: Música y folklor de Colombia

*      Gutiérrez Barreto, Francisco: Orígenes y desarrollo de la música tropical

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