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MÚSICA LUNAR
LUNA

lo sé bien: una mujer desnuda

hace brotar un dios en cualquier miserable.

DEDICAREMOS ESTE ESPACIO, POR EL MOMENTO, A MÚSICA LUNAR, Y A UNA DE SUS OBRAS MÁS IMPORTANTES:   PAR-

TES UN VERSO A LA MITAD Y SANGRA.

?Ha publicado los siguientes libros: Ojo de jaguar, Ciudad bajo el relámpago, Música solar, Cuadernos contra el ángel, Ojo de jaguar, Mínima animalia, Cantos para la joven concubina y otros poemas dispersos, Música lunas, Agua lustral, Corazón del monte, Trozos de sol, Ocosingo: diario de guerra y algunas voces; La poesía.? Por supuesto, el texto poético con el que obtuvo el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines, Partes un verso a la mitad y sangra.

            También, en disco fonográfico, poemas del libro Ojos de jaguar. El segundo disco, ahora compacto, denominado Efraín Bartolomé: música lunar (La voz del poeta y el canto extático de los derviches).

            Efraín Bartolomé ha recibido, entre otros, los siguientes premios por su trabajo poético: Premio Ciudad de México 1982; Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 1984; Premio Nacional de Poesía Carlos Pellicer para obra publicada 1992; Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen y el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 1996.?

            El Gobierno de la República ha otorgado a Efraín Bartolomé el Premio al Mérito Nacional Forestal y de Vida Silvestre 1994 en la rama de cultura, por la contribución de su obra poética a la promoción de la conciencia de la naturaleza como territorio sagrado.

            Bartolomé ha publicado poemas en las principales revistas literarias del país y aparece en las más destacadas antologías de su generación. Hay traducción de poemas suyos al francés, inglés, portugués y maya peninsular.

            Ingresó, en 1984, al Sistema Nacional de Creadores de Arte.

Poeta entre poetas, su figura de estirpe maya (Ocosingo, Chiapas, 15 de diciembre de 1950), tierra de poetas, de libertad y espumosas veredas, refleja interminable la voluntad amorosa; amar y ser amado, mirar a través de la palabra y de la lectura de sus textos los que, breves y profundamente, vuelan por los senderos e imanes de la Luna; amada, ésta, sin remordimientos, en el centro de la mar (fémina visión), de sus encantos que florecen bajo la ola azulada de la pasión y creatividad.

EL POETA

REVELA A LAS CRIATURAS

EL NOMBRE DE SU AMADA

 

Toda la página del cielo para poner un Nombre

Todas las palomas traspasando la niebla matinal para erigir un sueño

 

Despierten cúpulas somnolientas de la Ciudad

Ya el joven sol se filtra

haciendo restallar su luminoso látigo en la mitad brillante de los árboles

 

Vaya una mano inmensa para apartar la última capa gris

Vaya una mano inmensa para otra vez teñir de azul el cielo

Una mano para trazar con pájaros el Nombre:

  el Alto Nombre de la Amada

 

Al suelo el polvo   el humo   el aire sucio

A las lentas alturas la Delicia

 

El Nombre de mi Amada viene del Manzanar

El Nombre de mi Amada incendia la Penumbra

El Nombre de mi Amada alimenta palomas en los parques semidormidos

 

Un sueño   un Alto Sueño: una breve Semilla

y habrá de germinar la Eternidad

 

Claveles blancos para escribir su Nombre

Todas las gotas de rocío para trazar las letras de su Nombre

 

Con los rayos más cálidos escribiré su Nombre sobre el frío

y el día entero se estremecerá

 

Con aroma de mangos y de piñas

Con violetas   con flores amarillas   con tulipanes rojos

escribiré su Nombre

 

Estoy hablando de Ella criaturas perezosas

                                                           ¡Despertad!

De Ella hablo antenas agresivas sobre las azoteas

Ella es mi Amada

                         ¡Oídlo!

Su Nombre es la Mañana

                                    La Partera del sol

                                                             La Eterna Virgen

También se llama La Indecible

                                           Se le nombró Esplendor

Se llamará

                La Luz Ilimitada

                                      Aquella por quien muero entre las fauces

de mi cruenta manada.

(Música lunar)

 

 

IMÁGENES DISPERSAS

BAJO LA LUNA LLENA

He sido siempre un hijo de la Luna.

                                                Siempre vi, desde niño, las Lunas

más hermosas: la enorme Luna en llamas de Ocosingo saliendo allí, justo

detrás del cerro, tras la casa del rancho.

                                                       La enorme Luna roja sobre el

inmenso valle, en el Anochecer, bajando de las tierras altas de San

Cristóbal hacia mi húmedo pueblo, cuando tenía veinte años.

                                                                                   La

enorme Luna blanca vista desde el estudio de mi casa de ahora, al sur de

la ciudad más poblada del mundo, en las faldas de un monte todavía

arbolado.

             Aquí, en la primera Luna llena de este año, hicimos una

ceremonia ritual para aguardarla: se leyeron poemas en su honor

mientras todos veíamos su lentísimo ascenso. Al concluir la lectura

continuamos mirándola en un total silencio, durante un largo Tiempo

que no podría medir reloj alguno.

 

Bajo la oscuridad

En el lugar del corazón:

                                 la Luna llena.

 

 

 

Ella besó mis manos

y dejó como hellas

dos lunas pequeñitas

 

Soy dulce   libre   santo:

si me toco la frente

                            se ilumina

si toco a un asesino se santigua

un territorio yermo fructifica

 

Toco una piedra

Nace

       la Poesía.

 

¿Lo sientes?

Es el frío del siglo

Es el frío del tiempo que acuchilla la piel

  la luz que somos.

 

¿Sientes el golpe ciego del Desierto?

 

Hay pirañas en el aliento de la calle cruel

 

Pero mi amor será como un brasero contra el frío

Mis labios como un agua contra la sal del Viento

Mi cuerpo como nube contra la sal del Viento

Mi cuerpo como nube contra el sol del Desiero

 

Luz plena: sombra intensa

 

Entre charcos y piedras

somos el mismo Sueño

bajo la Luna llena.

 

Para desinfectar el cielo:

música   lunar.

(Música lunar)

 

 EL ORO MÁS PULIDO

Cada vez que le descubro a mi mujer un gran poeta

y la convenzo con mi entusiasmo y mi memoria y mi alegría

y ella lo lee y lo nombra y lo disfruta

arde mi corazón con unos celos miserables.

 

¿Por qué se me adelanta ese canalla?

¿por qué escribió los versos que yo pude escribir

si acaso el tiempo   el mundo   el improbable azar...?

 

¿Por qué?

 

Y me pongo a sufrir largos minutos

sintiendo como ortiga por dentro

mientras ella recuerda o cita o pronuncia en voz alta

los versos   las imágenes   el oro musical que yo le convidé

 

Y me arrepiento de haber puesto en sus ojos

de haber puesto en su alma

un rival que (¡afortunadamente! dice el lado egoísta de mi corazón)

ya está muerto o ya es muy viejo o vive en un país tan lejano

o no habla nuestra lengua

 

Pero pasan los días

y no puedo dejar de poner en su alma

una nueva ración del oro más pulido del espíritu humano

Porque a pesar del vidrio molido de mi resentimiento

¿cómo podría ofrecer a mi amada

un manjar menos rico

una mesa más pobre

unos enclenques versos tartamudos o sosos?

 

Y me pongo a sufrir otros largos minutos...

 

Luego todo se aclara

y me siento más santo por el resto del día.

(Partes un verso a la mitad y sangra)

 

 

LOS DONES

Todo me lo ha dado la Poesía:

el paisaje, la Luna, los vientres de las hembras más hermosas

dulcemente paridas por el húmdeo vientre de la patria.

 

Todo me lo ha obsequiado:

la música más honda de la Música

y las huellas de oro

en el ojo de oro de la Imaginación.

 

Todo me lo ha ofrecido la Poesía.

Incluso las arterias del Tiempo

y el sentido del mundo (Ah... el sentido del mundo):

Nacimiento, Vida, Muerte, Amor

y Permanencia.

 

Todo me ha regalado la Poesía:

la Tierra, el Agua, el Fuego, el Viento,

la Mujer.

 

Ya apestaba el cadáver de la Razón.

Ya perfumaba el aire

el azahar de la Poesía

que me ha brindado todo:

mis bienes terrenales

y el Hambre que ha crecido

en el hombre que soy.

 

Todo me lo ha otorgado:

la manzana y el membrillo,

la sal y el ácido,

el bálsamo y la herida,

el ojo y el paisaje,

el olfato y el café.

Mi admiración por el Águila

y mi agradecimiento a la Lombriz.

 

Todo me lo dio la POesía:

el Sol, las flores, el Silencio y la Lluvia.

 

Y yo no supe qué hacer con todo aquello

además de asombrarme.

 

Y  cantar.

 

Y agradecer.

(Partes un verso a la mitad y sangra).


Música solar

Canto en voz baja

"Triunfará del olvido tu hermosura"
                                    Francisco de Quevedo


Éste es un canto para ti
Entero como el aire que pasa y acaricia las flores del durazno
Feliz como una noche total
Dulce como los niños que se enamoran de su maestra
y no saben decir dónde les duele                   y lloran

Éste es el canto de tu cabello largo como la tarde
Arroyo donde el sol se sumerge
Agua donde mis dedos arden como peces
Red que sale del mar cargada de colores
Arena fina entre mis manos

Éste es el canto de tu mirada que hace danzar los árboles
Que hace hermosos a los perros y al aire triste de la ciudad
y a la ciudad y sus muertes innumerables

Canto a tu mirada                Refugio de la luz
casa del día como quien canta las pozas bajo la espesura
                                                                           de los bosques
Canto la frescura y el brillo
la calma y la tentación del hundimiento

Este es un río que de golpe avanza
y se transforma en viento sobre los pastizales
y se hace luz sobre el espacio azul.

Canto tus labios que tienen el grosor de la dicha
y se encienden como mínimos astros
en el instante en que los rosa         levísima         el ala del deseo

Canto tu lengua frutal
que deja reposar su tacto sobre los labios rojos
que se posa en los dientes y los envuelve y acaricia y enloquece
y los hace morder
                                 raíz oscura
                                                        la pulpa del deseo

Canto tu talle besado por el día
Luminoso tobogán que va de la razón hasta el delirio

Canto tu grupa tensa de potranca
Viva como el trino de todos los pájaros del mundo
Tus ancas plenas como sandías
jugosas y mordibles como manzanas madurísimas bajo
                                                                                   el ocio del sol
Nido de mis manos hechas palomas tibias
Libro en que se lee la historia verdadera del hombre
De los hombres

Tus nalgas pesan en mis muslos con la densidad de la tibieza
Se mueven con un sentido exacto de rotación
Duermen junto a mí por el tiempo necesario
Y no se sacian nunca
Y no me sacian nunca

Canto tus rodillas vivas            relucientes
Tus muslos tersos y fragantes como el interior de un mango
Tus pies tibios y dulces                 suaves y delicados
amorosos y tiernos como la mirada del huérfano

Canto tus pechos que se levantan de la blancura total
Tus pechos y su redondez total
Tus pechos y su aureola perfectísima
impresionable como la planta sensitiva al soplo      al toque
                                                                                         mínimo

Canto tus pezones
Canto el color de tus pezones
Canto el color de tabaco en tus pezones

Éste es          en fin          el río que gota a gota te construyo

He querido cantar sobre el papel como sobre tu cuerpo

He quedado rendido
Lacio y fatigado como los días después del temporal

Déjame descansar junto a tu cuerpo
Sobre tu vientre

Arrópame.

 

 

 

 


EL PERFUME
POEMAS SAGRADOS (ALGUNOS)
MÚSICA LUNAR
LAS VOCES DEL SILENCIO
CUENTO DEL MES. "OBRAS COMPLETAS (y otros cuentos).
PIEDRA DE SOL
NOTAS BREVES (SOGEM Y OTRAS COSAS)
ENSAYO
LACANDONIA
Bajo los efectos y los espejos de la luna


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