Esta subpágina se la dedico a mi hermano, un pequeño trozo de luna de gratitud a este tipo por su belleza como ser humano, aunque, sin excepciones, le gano todas las apuestas.
Felicidades, Nery, por tu triunfo en Culiacán, Sinaloa, en la presentación de tu último libro de don Manuel Lazcano O.
Bajo los efectos y los
espejos de la luna
Nery Córdova
ANTES DE DECIR TU NOMBRE
Hoy de nuevo
antes de pronunciarte
un rato antes
de exclamar tu nombre
un poquito antes
de dibujarte
con las olas vocales
de tus propias sílabas
antes de verte extendida
en tu nombre milenario
fermento
la palabra clave
el hereje rezo que despinta
la fidelidad del alma
que quiebra a la noche
cuando te abres paso
erguida y luminosa
furtiva como un diamante
y discreta en el secreto
llamas a las puertas
de nuestros calendarios
tocas las fibras y las muescas
la urdimbre clandestina
nuestros andares subterráneos
desde tus ojos de luna
que hechizan
de nuevo hoy
la lúdica agonía mutua
el voluntario desliz que entrampa
la reptante lujuria prohibida
y entonces reclamo silente al mundo
cuatro sílabas exactas
o cuatro letras del azoro
por la turbia memoria del ahora
y antes de invocarte sacralizada
antes de pronunciarte y orar
en el magma de tu existencia
mucho antes de recitarte
y regordearme con tu nombre
momentos antes de trazarte
morfemas
antes de acostarte
las líneas de la savia
voy a recrearte mítica
y a reconstruirte nuestra
con letras de luna y mar
voy a cantar abstracto
la sagrada textura de tu nombre
y a murmurarte mientras forjo
tu escultura textual
y urgente con todos los fonemas
voy por fin a declamarte
y con todas las letras y su punto
voy a escribirte eterna
con la pura tinta
del amor.
COMO AYER
Hoy, como ayer y anteayer,
prevista la soledad eterna,
como hace un año y más,
sólo ansío la noche del Océano,
que el pecho deje asma y bramido,
que la voz silencie letanías,
que los ojos escupan,
que un caudal traslade para siempre el tiempo.
sólo eso:
que desde los ojos
la vitalidad sea un cielo que cae,
que se haga la sangre agua,
que la piel se deshaga en líquido,
que la carne se diluya en vapor de alma
y que la voz se transforme en nube.
Hoy, como ayer y anteayer,
vivida la soledad eterna,
como hace diez años y más,
sólo ansío vaciar con lluvia al destino,
que los misterios dejen de murmurar,
que la pasión se decante en humo,
que los versos sean forma y dejen de llorar,
que el asombro se haga cuenca y río,
que un manantial riegue para siempre al mundo.
Sólo eso:
que desde los ojos la vida sea un lago,
que el silencio deje su silencio
y que sean la carne y la conciencia
la voz muerta y sin origen de la lluvia,
hoy, como ayer y anteayer,
maldita la soledad eterna,
como hace cien años y más.