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Varios motivos para comprar ( o no ) una vivienda de madera



Motivos varios para comprar ( o no ) una casa de madera

En los países del norte de Europa con una dilatada tradición forestal y que disponen de una importante industria maderera, se realiza un proceso de tala cíclica que suponga como máximo el 70% de la nueva plantación. De esta manera se consigue aumentar de forma progresiva la superficie forestal, mejorando el equilibrio en los bosques de dichas zonas a la vez que crecen en extensión y salud.

Desde el punto de vista de la contaminación directa que se produce, pensemos que por cada metro cúbico de hormigón se necesitan 700kWh de energía (además de que desaparecen montañas enteras con su correspondiente hábitat natural para obtenerlo) y para el mismo volúmen pero con madera se precisan solamente 350kWh (480kWh incluyendo el corte y el transporte), muchos menos que con el acero que necesita 46.000kWh e infinitivamente menos que el aluminio que precisa 141.500kWh para obtener cada metro cúbico.

No deja de ser sorprendente que, a pesar de las evidentes ventajas que proporciona vivir en una casa de madera (perfecta regulación natural del medio ambiente interior -temperatura, humedad y radiaciones-, reducción de la contaminación acústica y del consumo energético, amplia flexibilidad constructiva, plazos de entrega cortos, calidad de vida, vuelta a la naturaleza, menor costo final por m2 cubierto que en las construcciones tradicionales, etc.), en España y especialmente en el litoral mediterráneo sigamos insistiendo en ignorar dicho sistema constructivo o, en los casos que alguien se lo plantee seriamente, acabe por desistir hastiado de las escasas y decepcionantes opciones que se le ofrecen.

Nos explicaremos brevemente.

Si nos entretenemos en buscar información sobre casas de madera, lo primero que podemos observar es que, tristemente, no existe ningún fabricante español dedicado a construir casas autóctonas (o no lo hemos sabido encontrar en Internet): todos los proveedores que hemos localizado son distribuidores de fabricantes suecos, finlandeses, rusos, polacos, canadientes o estadounidenses. Ciertamente existen algunos proveedores que construyen a medida "in situ", pero siempre con diseños de arquitectos poco imaginativos y claramente copiados de los modelos clásicos de otros países.

Por consiguiente, encontramos una extensa colección de modelos de casas (de troncos macizos, de entramado pesado o ligero) diseñados por y para el gusto nórdico o anglosajón, pero no para la forma de vivir y el ambiente mediterráneo.

No es extraño que, si preguntamos a alguien si le gustaría vivir en una casa de madera, la respuesta casi unánime sea un rotundo NO. Claro, a la vista de la oferta existente en España, a quién le apetece como vivienda habitual una casa cuyo diseño recuerda casi siempre a una cabaña (o choza, o barraca, o "casita de la pradera", o a una casa de cartón piedra)?

Además, los importadores y fabricantes se empeñan, para empeorar la situación, en ofrecernos unos acabados realmente penosos: paredes, techos y suelos llenos de nudos parecidos a quemaduras, manchas, grietas, etc. No entendemos porqué los fabricantes españoles no utilizan exclusivamente maderas de primera calidad en los elementos visibles. Una madera de especie, variedad, edad y nivel de humedad idóneos para maximizar la calidad, robustez y prestaciones de la vivienda. De un nivel de calidad que no admita medidas de un tamaño predeterminado ni grietas de cierto nivel, con muy pocos nudos, ni permita tampoco tonos azulados, alabeos (curvaturas ni vicios de las tablas), ni acebolladuras (desuniones entre las capas concéntricas contiguas de las varias anuales que forman el tejido leñoso del árbol), secando perfectamente los tablones antes de cortarlos para evitar las grietas (hemos visto casas con grietas que casi pasa nuestra mano a través de las paredes), tratando la madera contra los hongos y parásitos, protegida perfectamente contra el agua y el fuego según las normativas españolas, pintada con barnices/pinturas naturales que permitan respirar a la madera, etc.

En general, no resulta muy adecuada para vivir todo el año en una zona urbana una cabaña de troncos macizos, propia de pueblos de alta montaña o de los bosques canadienses, ni las casas-bombonera de colores llamativos que tanto agradan en los paises del norte de Europa, ni las ampulosas mansiones propias del gusto americano, muy adecuadas para una vivienda en Boston pero totalmente fuera de lugar en nuestras zonas rurales y costeras. Si seguimos empeñados en construir estos modelos, estamos condenando a que las casas de madera se construyan solamente en urbanizaciones apartadas de los pueblos, aisladas, casi escondidas, ya que en zonas urbanas desentonan escandalosamente.

Pero no podemos quedarnos aquí si queremos que nuestros pueblos sigan vivos: hay que dar entrada a las nuevas construcciones (ver página web del Nordic Timber Council), a una producción arquitectónica y artística de calidad que respete el medio partiendo de premisas humanísticas, siendo humilde y modesta, sin agredir, introduciendo mejoras sociales, contribuyendo a crear ambientes donde se respire calidad de vida.

Tampoco las consideraciones anteriores deben llevarnos al error de proscribir el nuevo diseño en la arquitectura y el urbanismo: simplemente debería quedar limitada la libre intervención. El diseñador de nuevas construcciones tiene que asumir como una limitación más el condicionante que impone el entorno de la misma forma que no puede ignorar la forma y situación del solar o la calidad o composición de los suelos. La calidad de un diseño no se mide sólo por su originalidad, sino por su integración respetuosa.

No menos daños están causando las formas con que se diseñan los nuevos edificios, rompiendo el paisaje urbano al ignorarlo. Incomprensiblemente, en muchas ocasiones encuentran modelos en la arquitectura de otras tierras, a veces lejanas regiones, ignorando el entorno donde se encuentran. Todavía es más desconcertante el constatar que alguna de las edificaciones han sido hechas buscando la originalidad y el distinguirse, para lo cual, intencionadamente, se han seleccionado materiales y formas que motivan contrastes estridentes que destrozan los entornos urbanos: el ladrillo blanco, los revestimientos cerámicos y la carpintería metálica, entre otros materiales, son difícilmente armonizables en los paisajes urbanos de nuestros pueblos.

En el litoral del Mediterráneo, para la gente latina, es mucho más adecuada una construcción sólida pero ligera a la vista, aplanada sobre el terreno, más ancha que alta, integrada con el paisaje y sus colores, con techos de tejas arábicas y de suaves pendientes, con grandes aberturas que permitan el paso diáfano de la luz, con pérgolas de frescos emparrados mejor que porches cerrados.

Porqué pues, los ayuntamientos, los arquitectos y los fabricantes españoles siguen ignorando uno de los métodos más ancestrales para construcción de viviendas?

La respuesta sea quizás: el miedo

Miedo cerval a lo desconocido por parte de los arquitectos. Miedo de los constructores a equivocarse en el secado, preparado y aserrado de las tablas y a pérdidas de horas de trabajo. Y sobre todo, pánico por parte del futuro cliente cuando nota que los profesionales no confían en el sistema que ellos mismos intentan venderle.

Por eso solamente encontramos modelos diseñados, cortados y preparados en el extranjero y aquí nos limitamos a hacer de montadores y comisionistas.

Sin embargo, estamos de acuerdo en que debemos comprar la materia prima en los paises del norte de Europa, simplemente porque tienen mucha y realizan una repoblación continuada y porque su calidad, al ser el pino o el abeto de crecimiento lento, es muy superior a la que nos ofrecen los retorcidos pinos mediterráneos.

Cuando la arquitectura se plantea el reto de responder a las demandas específicas de cuestiones, programas y entornos únicos, se desarrollan nuevas soluciones: nuevas formas, nuevas estructuras, nuevas adaptaciones de respuestas y procesos antiguos.

Los nuevos conceptos y las nuevas soluciones aparecen con los cambios históricos. La arquitectura es tanto más de vanguardia cuanto que responde específicamente a la situación y a la necesidad y, con frecuencia, a nuevos tipos de situaciones (como la era post-industrial) y a conceptos nuevos (como los centros ecológicos). Entonces la madera se convierte a menudo en apropiada, y no por responder a alguna extraña visión arquitectónica, sino porque se pretende solemnizar adecuadamente estos nuevos conceptos y soluciones.

Porque la madera permite crear complejos espacios tridimensionales y artesanales. La madera es renovable. La madera se asocia con cualidades humanas, tanto psicológicas (acogedora) como físicas (calor). Lo que a veces sucede como consecuencia es que estos nuevos desarrollos son asumidos en conceptos tradicionales (como la vivienda familiar) transformándolos, por ejemplo, en residencias ecológicas.

Porqué no colaboramos todos (arquitectos, profesionales de la madera, revistas especializadas, programas televisivos y personas que buscan nueva vivienda) en conseguir, a medio o largo plazo, que se cree y desarrolle una cultura constructiva en madera que nos pueda identificar, que permita exhibir con orgullo en el futuro una etiqueta de "casa de estilo mediterráneo" y que en vez de limitarnos a ser solamente importadores de casas prefabricadas pasemos a ser exportadores de una tecnología con diseño autóctono?

El reto que hemos lanzado ya está sobre la mesa, ahora solamente falta que algún profesional recoja el testigo. Nos agradaría poder cambiar dentro de poco de opinión y colocar unas fotografías de "casas de estilo mediterráneo" al final de la página.

Astruc