Amadeus es un niño que rasga la pared de la noche. Pesca en el mar del universo los planetas y juega a la ula-ula con el anillo de Júpiter. También se mece en la luna, hace de su cama el planeta tierra y construye barcas con la pluma de un tintero y una hoja de papel.Amadeus es revivir las añoranzas de la infancia. Descomponer el cielo en partículas de magia para después unirlas en el rincón donde los juegos se quedan a la espera. En ese cuarto que dejó impresas, como pequeñas gotas, los sueños inusitados de nuestra niñez.
Peinado hacia atrás, siempre luce pensativo. A veces duerme al lado de una estrella que él mismo recortó del cielo oscuro, o prende una fogata del sol y sus constelaciones.
Cuando al amanecer ve los hojas de un árbol caer, Amadeus desenvuelve la semilla de la imaginación, y deja una puerta abierta a toda la creatividad que puebla nuestro mundo.
Las ilustraciones de Jayme Sifuentes han nacido en la plenitud del espacio celeste y el vaho de los deseos mágicos que alguna vez todos los niños vimos correr.
Viven en un momento donde el oficio de la historieta no ha cobrado aun su justo valor, y han llegado para encontrarnos a chicos y grandes en el sitio que ocupan nuestros recuerdos.
Con Amadeus aprendemos a no temer por las ilusiones y a seguir creyendo, como cuando niños, que aun en el más inmenso y oscuro de los universos, hay un lugar para el juego y la poesía.
Lo más increíble es que este pequeño siempre tendrá siete u ocho años, y si el creador del intrépido personaje no desiste, seguirá sorprendiéndonos por convertir la noche, en una fantasía preñada de estrellas.
Adriana Vargas Flores
Periódico LA OPINIÓN MILENIO
Presentación para el Amadeus Cómic No. 3